Relatos eróticos – La noche que debuté

La noche que debuté

Cada vez que leo una historia me excito muchísimo tanto que pensé en contar la mía ya que es una aventura muy loca y aparte porque me di cuenta que hay pocas historias contadas por una mujer.

Mi nombre es Lorena, tengo 22 años y vivo con mis padres en córdoba, estudio en una facultad privada que queda en la calle Rondeau y tengo un grupo muy divertido de compañeros que son todos de distintas provincias con los cuales salgo todos los fines de semana, mis salidas consisten en ir a pubs sobre la calle de mi facultad que es donde se encuentra la gente mas divertida de córdoba, cierta noche en uno de esos pub conocí a un pibe que estudiaba diseño, un pibe muy tranquilo y educado, estuvimos charlando por un rato y después de unas cervezas terminamos besándonos.

Realmente tenia una lengua muy grande que llenaba toda mi boca y producía un cosquilleo en mi cuerpo, el me invito a su departamento para que estuviéramos mas cómodos, cuando llegamos a su departamento me sorprendió la ausencia de muebles, solo poseía un colchón y una heladera y el piso en un sector estaba recubierto por un nylon, me senté en el colchón mientras él sacaba una cerveza de su heladera, mientras tomábamos nos besamos apasionadamente, él empezó a tocarme los pechos lo cual me volvía loca, me acariciaba mi vagina y con su dedo presionaba suavemente mi clítoris con mi mano empecé a manosearle su pene que poseía un tamaño ideal para mi conchita.

Después de un rato nos quitamos la ropa y seguimos masturbándonos el uno al otro, él me preguntó si me gustaba experimentar cosa nuevas y le respondí que si, me tomó de la mano y nos recostamos en el plástico que estaba en el piso, sacó unos aceites y una filmadora y la colocó enfocando hacia donde estábamos, le dije que no quería que me filmaran y él respondió que la cinta sería un regalo suyo, que cuando me fuera la llevaría conmigo. Empezamos a besarnos nuevamente mientras nos engrudábamos de aceites sabor a frutilla, mis manos se deslizaban libremente sobre su cuerpo, su pene resbalaba en mi mano tan suavemente al igual que sus dedos en mi concha, sentía sus dedos que entraban libremente a igual que en mi ano. Le chupé su pija que era más grande de lo que pensé, sentía esa verga cálida en mi boca que golpeaba mi paladar ante la fuerza de sus manos en mi cabeza, yo le introducía mi dedo en su ano lo cual él jadeaba de excitación, luego me puse de espaldas y empezó a cogerme, realmente el aceite facilitaba todo ya que su verga entraba toda en mi concha, sentía como sus huevos golpeaban mi ano con cada movimiento, con mis piernas lo apretaba más fuerte para que su pene se introduzca más, luego me dio vuelta y siguió cogiéndome mientras introducía su dedo en mi ano, luego empezó a introducir otro dedo, lo que me llenaba de dolor y de placer a la vez, y fue allí cuando tuve mi primer orgasmo.

No podía parar de gritar de excitación, seguía moviéndome como loca, me tomó de mi pelo y me dijo que quería hacérmelo por mi ano, le respondí que no, que nunca lo había hecho, él me dijo que no dolería, le volví a repetir que no me gustaba, él retiró su pene de mi concha y lo apoyó sobre mi ano, mi excitación en ese momento era increíble, le dije que no lo deseaba pero él empujó suavemente y sentí su pene en mi ano, el dolor, el placer increíble cuando se introducía lentamente, deseaba que lo meta todo en mi ano aunque me doliera un poco.

Luego el dolor desapareció y solo fue placer algo jamás experimentado, era totalmente excitante sentir su verga en mi culo, sus dedos en mi concha y sus gritos de placer, se recostó a mi lado y me dijo si me había gustado, le dije que fue increíble, me preguntó si deseaba experimentar mas, le dije que me encantaría, me pregunto si lo haría con dos personas y le dije que no, él me propuso que me mostraría a la otra persona y que yo decidiera, le dije que no, él insistió y se dirigió a su habitación, regresó con otro pibe muy parecido a él, me dijo que era su hermano.
Era tan atractivo como él, le dije que no participaría, él me pregunto si le molestaba que él mirara y le respondí que no me molestaba, se acercó nuevamente y comenzó a besarme, no me sentía tan cómoda como antes al sentirme observada, pero comencé a excitarme y me olvidé de la otra persona, estaba recostada boca arriba mientras él me cogía, cuando sentí una mano acariciándome el pelo, por un momento me sentí asustada luego sentí su mano en mis pechos y ya no pude contenerme me sentía tan excitada como nunca, él se desabrochó el pantalón y acercó su verga, que era más grande, a mi boca, me sentía totalmente llena y excitadísima. Le chupé su verga con tanto gusto por un par de minutos, luego me puse de a cuatro y ellos se cambiaron sentí su pene como entraba más ajustado en mi concha, quería gritar de placer pero tenia una verga en mi boca que me volvía loca, se movían con tanta coordinación que estallaba de placer y tuve otro orgasmo que fue increíble, luego uno se puso boca arriba y me senté sobre su pija, mientras le chupaba la verga al otro.
Me sentía explorada por todos lados y en cada parte erógena de mi cuerpo, empezaron a tocarme el culo y a jugar con sus dedos, le seguí chupando la verga hasta que se levantó y se paró detrás de mí, apoyó la cabeza de su pene en mi culo y empezó a introducirla lentamente, empecé a sentir un placer maravilloso y comencé a moverme más porque deseaba que la metiera hasta el fondo, empezaron a gritar de placer y a moverse cada vez más rápido.

Mi cuerpo no podía aguantar tanta excitación y tuve otro orgasmo, que fue él más fabuloso, luego se cambiaron y siguieron cogiéndome por varios minutos yo no podía sentir más placer, en un momento me dijeron que deseaban acabar así que me senté y comencé a chupar sus vergas al mismo tiempo, me dijeron que les encantaría que me tragara su leche y dije que no.

Cuando acabó el primero y saltó su gota, sentí su cálido semen en mi rostro y me volvió loca e introduje su verga para recibir más y sentirlo dentro de mi boca, retiró su pene, sentí la otra verga que inundó mi boca de semen, me tragué todo sin derramar una gota y me quedé masturbándolos por unos minuto, luego nos recostamos y seguimos tocándonos, hasta que decidí marcharme. Me acompañaron a la puerta y cuando estaba esperando el ascensor uno de ellos vino y me alcanzó la cinta de vídeo y me dijo, consérvala como recuerdo de nuestra aventura.

Cada vez que deseo masturbarme veo mi vídeo que es increíblemente excitante, nunca más volví a tener una experiencia como esa, ni tampoco he vuelto a practicar el sexo anal porque a mi novio no le parece correcto, pero deseo sobremanera volver a ese departamento por una nueva experiencia.

Autor: Lorena

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