Alimentacion – El azúcar es malo para nuestro organismo?

“Azúcar y canela, hacen a la vida buena”

Anónimo

Y que te cuento…

Hay quien opina que es casi como el veneno. No es necesario para el organismo pero también tiene cosas a favor aunque no todo el mundo lo piense.

Su consumo controlado no solo no es nocivo, sino que es necesario ya que nuestro organismo la transforma en energía. Con lo que si deberemos tener cuidado es con las cantidades y los excesos para no tener hiperglucemia.

Pero en consumo excesivo son muchos los males que nos provoca:

La hiperglucemia ¿Qué es la hiperglucemia? Es el exceso de azúcar (glucosa) en la sangre. El sistema endocrino regula la cantidad de azúcar que se almacena y utiliza para energía, necesaria para el funcionamiento de las células.

Es malo para nuestros dientes al causar problemas en las encías.

Los azúcares añadidos son ricos en fructosa, que puede sobrecargar nuestro hígado.

Puede inhibir el sistema inmunológico y debilitar las defensas contra las enfermedades infecciosas.

Destruye el equilibrio de los minerales en el cuerpo: provoca deficiencias de cobre y de cromo, e interfiere con la absorción de calcio y de magnesio.

Provoca una subida rápida de adrenalina, hiperactividad, ansiedad, dificultad para concentrarse e irritabilidad en niños.

Puede producir un aumento significativo del colesterol total y triglicéridos, así como un aumento del colesterol malo y un descenso del bueno.

Causa una pérdida de elasticidad y de funcionalidad de los tejidos.

Sirve de alimento a las células cancerígenas y se le ha relacionado con el desarrollo de cáncer de pecho, ovarios, próstata, recto, páncreas, tracto biliario, pulmones, vesícula biliar y estómago.

Puede aumentar los niveles de glucosa en ayunas y provocar hipoglucemia reactiva.

Puede debilitar la vista.

Puede causar muchos problemas con el tracto gastrointestinal como acidez, indigestión, mala absorción en pacientes con problemas intestinales, incremento del riesgo de la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

Puede causar envejecimiento prematuro.

Puede llevar al alcoholismo.

Puede provocar caries, gengivitis y que la saliva se vuelva ácida.

Contribuye a la obesidad.

Puede ser la causa de enfermedades auto inmunes como artritis, asma y esclerosis múltiple.

Favorece el crecimiento descontrolado de la levadura Candida Albicans (infecciones por hongos).

Puede producir piedras en la vesícula.

Puede producir apendicitis.

Puede provocar hemorroides.

Puede causar varices.

Puede elevar la respuesta de la glucosa y de la insulina cuando se usa la píldora anticonceptiva.

Contribuye a la osteoporosis.

Puede originar resistencia a la insulina, paso previo al síndrome metabólico y la diabetes.

Puede provocar un descenso en los niveles de vitamina E.

Puede incrementar la presión sanguínea sistólica.

Puede provocar aletargamiento y disminución de la actividad en los niños.

Una ingesta elevada de azúcar incrementa los productos de glicación avanzada (proceso en el que las moléculas de azúcar se adhieren a las proteínas del cuerpo dañándolas).

Puede interferir en la absorción de proteínas.

Provoca alergias alimentarias.

Puede provocar toxemia (trastorno del organismo causado por la presencia de toxinas en la sangre) durante el embarazo.

Puede contribuir a la aparición de eccemas en niños.

Puede causar enfermedades cardiovasculares.

Pude cambiar la estructura de la proteína y causar una alteración permanente de la manera en la que actúan las proteínas en el cuerpo.

Puede hacer que la piel envejezca debido a los cambios que provoca en la estructura del colágeno.

Puede provocar cataratas y miopía.

Puede provocar enfisema.

Un alto consumo de azúcar puede desestabilizar la homeostasis fisiológica de los distintos sistemas del cuerpo.

Reduce la capacidad de funcionamiento de las enzimas.

La ingesta de azúcar es más elevada en personas que padecen de Parkinson.

Puede aumentar el tamaño del hígado haciendo que las células del hígado se dividan y puede incrementar la cantidad de grasa en el hígado.

Puede aumentar el tamaño del riñón y provocar cambios patológicos en el mismo, como la formación de piedras.

Puede dañar al páncreas.

Puede incrementar la retención de fluidos en el cuerpo.

Es el enemigo número uno de la motilidad intestinal.

Puede dañar el recubrimiento interno de los capilares.

Puede hacer que los tendones sean más frágiles.

Puede provocar dolores de cabeza, incluyendo migrañas.

Puede reducir la capacidad de aprendizaje, afectar adversamente las notas de los niños y provocar problemas de concentración y aprendizaje.

Puede provocar un incremento en las ondas cerebrales delta, alpha, y theta, lo que puede alterar la capacidad de la mente de pensar claramente.

Puede causar depresión.

Puede incrementar el riesgo de padecer gota.

Puede incrementar el riesgo de padecer Alzheimer.

Puede provocar desequilibrios hormonales como elevado estrógeno en los hombres, síndrome premestrual y disminución de la hormona del crecimiento.

Puede provocar vértigos y mareos.

Dietas altas en azúcar incrementan los radicales libres y el estrés oxidativo.

Niveles altos de sucrosa en personas con enfermedades vasculares periféricas incrementan de forma significativa la adhesión de las plaquetas.

Un alto consumo de azúcar en las adolescentes embarazadas puede conducir a una gestación de duración reducida y está asociada con un incremento del doble en el riesgo de dar a luz a un bebé de bajo peso.

Es una sustancia adictiva.

Puede intoxicar de la misma manera que el alcohol.

La ingesta de azúcar en bebés prematuros puede afectar a la cantidad de dióxido de carbono que producen.

Reducir el consumo de azúcar puede incrementar la estabilidad emocional.

El cuerpo transforma el azúcar en grasa, a veces más que con el almidón.

La rápida absorción del azúcar promueve una excesiva ingesta de alimentos en las personas obesas.

Puede empeorar los síntomas de los niños con el síndrome de hiperactividad y de deficiencia de atención (ADHD).

Afecta negativamente a la composición de electrolitos de la orina.

Puede disminuir la capacidad de funcionamiento de las glándulas suprarrenales.

Tiene el poder de inducir procesos metabólicos anormales en un individuo saludable, y promover enfermedades crónicas degenerativas.

La alimentación intravenosa de agua con azúcar puede interrumpir el flujo de oxígeno al cerebro.

Incrementa el riesgo de padecer polio.

Un alto consumo de azúcar puede inducir crisis epilépticas.

Eleva la tensión sanguínea en personas obesas.

En las unidades de cuidados intensivos: limitar el azúcar salva vidas.

Puede inducir muerte celular.

En los reformatorios que siguieron una dieta baja en azúcar el comportamiento antisocial descendió en un 44 por ciento.

Deshidrata a los recién nacidos.

 

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